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Las empresas deben tomar la decisión de dejar de trabajar por una ola de calor en caso de que esté en peligro la salud de sus empleados
Mañana llega a España la primera ola de calor del verano. En los próximos días se prevén temperaturas extremas por todo el país que puedan llegar a afectar a la salud de las personas. Ante la crisis climática que estamos viviendo, los expertos nos alertan de que estos fenómenos extremos serán cada vez más comunes, de ahí que muchos profesionales que realizan sus actividades al aire libre se pregunten si es posible dejar de trabajar por una ola de calor.
Esta cuestión es de vital importancia en múltiples sectores económicos como el turismo, la restauración, la construcción o los servicios de limpieza. De hecho, hace un par de años la muerte de un barrendero en Madrid por un golpe de calor causó una gran consternación en todo el país.
Por ello, en 2023, se introdujo en la normativa que regula las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, medidas concretas sobre el trabajo al aire libre ante situaciones extremas como una ola de calor.
A continuación, vamos a repasar las normas sobre prevención de riesgos laborales para dilucidar si es posible que un profesional decida dejar de trabajar por una ola de calor que pone en peligro su salud. Además, vamos a repasar los derechos de todos los trabajadores y las obligaciones de las empresas a la hora de evitar que sus empleados se vean expuestos a riesgos graves por culpa de temperaturas extremas.
Derechos y deberes de los trabajadores en materia de riesgos laborales
Cuando hablamos de cuestiones relacionadas con los trabajadores es prácticamente imposible que no tengamos que recurrir al Estatuto de los Trabajadores.
El ET incluye dentro de los derechos laborales la «integridad física» de los trabajadores así como «una adecuada política de prevención de riesgos laborales».
Asimismo, también obliga a los profesionales a «observar las medidas de prevención de riesgos laborales» que adopten las empresas para las que trabajan.
Lo estipulado por el Estatuto de los Trabajadores se complementa con el articulado de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Esta norma establece que los trabajadores tienen los siguientes derechos en materia de prevención:
- Información.
- Consulta.
- Participación.
- Paralización de la actividad en caso de riesgo grave e inminente.
- Vigilancia de su estado de salud.
Obligaciones de las empresas ante una ola de calor
Como avanzamos antes, desde 2023 existen obligaciones concretas que las empresas deben tener en cuenta ante situaciones climáticas extremas:
- En los trabajos al aire libre y los lugares de trabajo que no están cerrados es necesario implementar medidas adecuadas para prevenir riesgos vinculados a fenómenos meteorológicos adversos como olas de calor.
- Estas medidas deberán diseñarse tras realizar una evaluación de los riesgos laborales que tenga en cuenta:
- Los fenómenos meteorológicos.
- Las características de los trabajos que se realizan.
- Las condiciones de salud de los trabajadores.
- En el programa de medidas debe figurar la prohibición de trabajar durante las horas de la jornada diaria en las que se produzcan los fenómenos meteorológicos adversos como las olas de calor cuando las empresas no puedan garantizar la salud de los trabajadores a través de otra vía.
- Si la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) lanza aletas de nivel naranja o rojo para la zona en la que se va a desarrollar los trabajos y las medidas de prevención no son suficientes para proteger a los trabajadores, las empresas están obligadas a adaptar las condiciones de trabajo. Esto puede implicar:
- Reducir las jornadas laborales.
- Modificar las horas en las que se desarrollan las actividades.
Las empresas deben mandar a sus empleados dejar de trabajar por una ola de calor
Junto a las obligaciones concretas para proteger la salud de los empleados en caso de situaciones meteorológicas extremas, las empresas también deben tener en cuenta las obligaciones que establece la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en caso de que existe un riesgo grave e inminente:
- Informar a los trabajadores de la existencia del riesgo, así como de las medidas que se han adoptado para protegerlos.
- Ordenar que los profesionales procedan a dejar de trabajar por una ola de calor u otras condiciones extremas y peligrosas. Lo que puede incluir, de ser necesario, que los empleados abandonen el lugar de trabajo. Las empresas no podrán exigir a los trabajadores que retomen sus actividades mientras subsista el peligro para su salud.
- Garantizar que un trabajador que no haya podido ponerse en contacto con su responsable pueda, ante una situación de peligro inminente, evitar las consecuencias de esta situación de riesgo. Para ello, el trabajador debe disponer de los conocimientos necesarios y la empresa debe haberle facilitado los medios técnicos que necesita.
Es decir, las empresas son responsables de dar las instrucciones que hagan falta para que los profesionales procedan a dejar de trabajar por una ola de calor si las medidas de prevención no son suficientes para garantizar su salud.

Los representantes de los trabajadores están capacitados para decidir dejar de trabajar por una ola de calor
Tanto el Estatuto de los Trabajadores como la Ley de Prevención de Riesgos Laborales contemplan una vía alternativa a la decisión empresarial para que los profesionales procedan a dejar de trabajar por una ola de calor. En dicha vía los protagonistas son los representantes de los trabajadores en las empresas.
Así, si los empresarios no adoptan las medidas adecuadas frente a las situaciones de riesgo grave e inminente ni dan instrucciones para que los profesionales opten por dejar de trabajar por una ola de calor, los representantes de los trabajadores puedan acordar por mayoría «la paralización de la actividad de los trabajadores afectados por dicho riesgo», según la LPRL.
La decisión de dejar de trabajar por una ola de calor acordada por los representantes legales de los trabajadores debe comunicarse de manera inmediata a:
- La empresa.
- La autoridad laboral que en 24 horas deberá ratificar la decisión o anularla.
Si el órgano de representación de los trabajadores no se puede reunir ante la inminencia del riesgo, pueden acordar dejar de trabajar por una ola de calor los delegados de prevención de la empresa.
Asimismo, la normativa contempla que ni los trabajadores ni sus representantes pueden sufrir perjuicios por tomar esta clase de decisión, salvo que hubiesen actuado de mala fe o hayan incurrido en negligencia grave.
¿Puede un trabajador de manera independiente decidir dejar de trabajar por una ola de calor?
Según la Ley de Prevención de Riegos Laborales, sí. El artículo 21.2 de esta norma contempla que «el trabajador tendrá derecho a interrumpir su actividad y abandonar el lugar de trabajo». Para ello, el profesional debe considerar que seguir trabajando «entraña un riesgo grave e inminente para su vida o su salud».
¿Cuál es el problema que se nos presenta? Que establecer la existencia de un riesgo grave o inminente es una tarea compleja y que está abierta a un gran margen de libre interpretación, ya que el concepto «riesgo grave o inminente» es indeterminado. Por ello, un tribunal puede considerar que, efectivamente, dejar de trabajar por una ola de calor fue una medida adecuada, pero también es posible que un juzgado establezca que este tipo de medida fue desproporcionada.
Por ello, los abogados laboralistas recomiendan a los empleados no dejar de trabajar por una ola de calor, salvo que:
- Existe una orden empresarial.
- Se haya aprobado un acuerdo por parte de los representantes legales de los trabajadores.
- Tengan muy claro que se encuentran ante una amenaza inminente de enorme gravedad para su salud.
Ello no es óbice para que, luego, se pueda denunciar a la empresa por haber incumplido sus deberes en materia de prevención de riesgos laborales.
Precisamente, por ello, los juristas especializados en Derecho Laboral hacen hincapié en que las empresas deben disponer de protocolos de actuación ante situaciones extremas como una ola de calor. Así, podrán cumplir con sus obligaciones en materia de protección de datos, salvaguardar la salud y el bienestar de sus empleados y prevenir conflictos laborales que puedan conllevar sanciones económicas y desafección entre la plantilla.
Esta materia evidencia, una vez más, que las empresas necesitan protocolizar sus políticas con respecto a cuestiones laborales tan sensibles como la prevención de riesgos laborales, las horas extra de los trabajadores o la forma de compensar los gastos del teletrabajo.

