El equipo de Civil de Lex Hoy analiza cuándo se produce la responsabilidad civil por negligencia médica, cómo reclamar una indemnización y los plazos legales
Los derechos del paciente, paso paso
Hay momentos en los que la medicina deja de ser una palabra tranquilizadora y se convierte en una fuente de angustia. Una prueba que no se hizo a tiempo. Un diagnóstico que llegó tarde. Una intervención que salió como nadie esperaba. En esos escenarios, tan humanos como duros, aparece una pregunta inevitable: ¿esto tenía que haber pasado? Y es justo ahí donde entra en juego la responsabilidad civil por negligencia médica.
La responsabilidad civil por negligencia médica no habla de la mala suerte ni de riesgos inevitables. Habla de errores evitables, de decisiones médicas que se apartan de lo que era razonable hacer y que terminan causando un daño real al paciente.
Por eso interesa tanto a quienes lo han vivido en primera persona y también a quienes, simplemente, quieren saber qué derechos tienen si algún día algo se tuerce.
Porque entender bien qué es, cuándo se produce y cómo se reclama puede marcar una enorme diferencia en situaciones que, con frecuencia, resultan dramáticas.
¿Cuándo existe realmente?
Una de las primeras cosas que conviene aclarar es que no todo resultado negativo implica responsabilidad civil por negligencia médica. La medicina no es matemática pura y los tribunales lo tienen muy claro. Hay enfermedades complejas, tratamientos que no funcionan y evoluciones imprevisibles que no pueden imputarse al profesional sanitario.
Ahora bien, esta responsabilidad aparece cuando la actuación del médico, del equipo sanitario o del centro se aleja de lo que cabía esperar conforme a la buena praxis. Es decir, cuando no se actúa como lo haría un profesional diligente en la misma situación, con los medios disponibles y siguiendo los protocolos habituales.
Pensemos en algo muy cotidiano: un paciente acude varias veces a urgencias con síntomas claros y persistentes, pero se le da el alta sin pruebas suficientes. Días después, el diagnóstico llega… demasiado tarde.
En casos así, los tribunales han entendido que sí existe responsabilidad civil por negligencia médica, no por el desenlace en sí, sino porque no se actuó cuando aún había margen para hacerlo.
Desde el equipo de Derecho Civil de Lex Hoy lo explican con precisión: «La clave no está en si el paciente empeoró, sino en si ese empeoramiento podía haberse evitado con una actuación médica correcta». Esa es, al final, la línea que separa un riesgo asumible de una negligencia indemnizable.
Qué significa reclamar una responsabilidad civil por negligencia médica
Reclamar esta asunción de responsabilidades no es una vendetta ni un ataque personal contra un profesional. En la mayoría de los casos, es la única vía que tiene el paciente para obtener una reparación por el daño sufrido y para sentirse, al menos, escuchado.
Cuando se habla de responsabilidad civil por negligencia médica, se habla de indemnizaciones que compensen secuelas físicas, daños psicológicos, sufrimiento moral y, en muchos casos, pérdidas económicas muy concretas.
Hay pacientes que no pueden volver a trabajar, de forma temporal o definitiva, familias que asumen gastos médicos inesperados o personas cuya vida cotidiana cambia para siempre.
Además, no siempre se reclama contra la misma figura. A veces recae directamente sobre el profesional; en otras, sobre una clínica privada o sobre la Administración sanitaria si el daño se produjo en la sanidad pública.
Esta diferencia es crucial, porque determina los plazos, la vía legal y el tipo de procedimiento.
Tal y como señalan nuestros compañeros, «muchos pacientes desconocen que reclamar a un hospital público no funciona igual que hacerlo contra una clínica privada, y ese desconocimiento puede jugarles en contra si no actúan a tiempo».

Cómo se inicia una reclamación
Dar el paso de reclamar una responsabilidad civil por negligencia médica suele ir acompañado de dudas, inseguridad e incluso miedo. Es normal. Nadie quiere verse envuelto en un procedimiento legal, y menos aún cuando hay una experiencia sanitaria dolorosa de por medio.
Todo suele empezar con algo aparentemente sencillo, pero fundamental: reunir la documentación médica. Informes, pruebas diagnósticas, consentimientos informados, partes de alta… cada papel cuenta.
A partir de ahí, entra en escena una figura clave: el perito médico. Su informe es el que permitirá determinar si hubo una mala praxis y si existe relación directa entre esa actuación y el daño sufrido. El estudio de los datos médicos y de las circunstancias que concurrieron será determinante.
Una vez analizado el caso, se decide la estrategia más adecuada. En la sanidad privada, la responsabilidad civil por negligencia médica suele reclamarse por la vía civil. En la pública, lo habitual es acudir a la responsabilidad patrimonial de la Administración. Los plazos, además, son estrictos y no perdonan despistes.
Como recuerdan desde el Área de Civil de Lex Hoy, «muchas reclamaciones viables se pierden simplemente porque el paciente no sabía que el plazo ya había empezado a contar». Por eso, informarse pronto no es una cuestión de prisa, sino de prudencia.
El problema, en casos reales
A veces, la responsabilidad civil por negligencia médica se entiende mejor con ejemplos reales. Como el de una paciente que firmó un consentimiento informado genérico, sin que nadie le explicara riesgos concretos que terminaron materializándose. El tribunal entendió que su derecho a decidir había sido vulnerado y reconoció una indemnización.
Otro caso habitual es el de altas hospitalarias precipitadas. Pacientes que vuelven a casa sin pruebas suficientes y regresan a urgencias horas después en estado grave. En situaciones así, la responsabilidad civil por negligencia médica no se apoya en el resultado final, sino en la falta de prudencia previa.
Errores en anestesia, confusión de historiales, partos mal gestionados o infecciones evitables son escenarios que se repiten más de lo que pensamos. Y detrás de cada caso hay una historia personal, una familia y una sensación compartida: esto se podía haber evitado.
Derechos del paciente y la importancia de un buen asesoramiento
La responsabilidad civil por negligencia médica no solo tiene una dimensión económica. También tiene una dimensión profundamente humana. El paciente tiene derecho a recibir información clara, a decidir sobre su tratamiento y a ser atendido conforme a estándares de calidad.
Sin embargo, enfrentarse solo a aseguradoras, informes técnicos y procedimientos legales suele ser una batalla desigual. Por eso, el asesoramiento especializado no es un lujo, sino una necesidad.
No se trata de judicializarlo todo, sino de saber cuándo reclamar, cuándo negociar y cuándo es mejor no seguir adelante.
Los juristas del Área de Civil lo resumen con una frase muy directa: «Una buena reclamación no nace del enfado, sino de una valoración honesta y bien fundamentada del caso».
Informarse bien es el primer paso para protegerse
La responsabilidad civil por negligencia médica existe para algo muy concreto: proteger al paciente cuando la medicina falla por razones que podían haberse evitado. No todas las malas experiencias sanitarias son reclamables, pero muchas sí lo son, y renunciar a informarse suele ser el mayor error.
Entender cuándo se produce, qué derechos asisten al paciente y cómo se articula una reclamación permite tomar decisiones con calma y criterio, incluso en momentos difíciles.
Al final, reclamar no siempre es cuestión de ganar un juicio. A veces es una forma de cerrar una etapa, de obtener respuestas y de recuperar, al menos en parte, la confianza perdida. Y para eso, contar con información clara y acompañamiento profesional marca toda la diferencia.
