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¿Se puede anular la cláusula de renuncia en una hipoteca?

La cláusula de renuncia de acciones legales incluida en una hipoteca puede ser nula por falta de transparencia y negociación individualizada

Una nueva vuelta de tuerca a una de las cláusulas hipotecarias abusivas que más ha dado que hablar en las últimas décadas: la cláusula suelo. Desde que en 2013 el Tribunal Supremo emitiese una sentencia que anulaba las cláusulas suelo que fuesen poco transparentes y no permitiesen a los clientes entablar una negociación, las noticias en torno a este tipo de cláusulas no han cesado.

Por eso, no debe sorprendernos que las cláusulas suelo vuelvan a estar en la picota. Así, recientemente el Tribunal Supremo y, siguiendo su doctrina, otros tribunales españoles han anulado una cláusula de renuncia de acciones legales pactada en el contrato hipotecario para acordar que los consumidores no podían iniciar acciones legales para lograr la devolución de lo que pagaron de más por cláusulas suelo abusivas.

Así, desde 2013 los bancos han pactado con sus clientes una novación de la cláusula suelo para adaptarla a las sentencias judiciales y las normativas en vigor, así como una cláusula de renuncia de acciones legales.

¿Si se firma una cláusula de renuncia resulta imposible presentar posteriormente una demanda para reclamar lo pagado de más por una cláusula suelo nula? ¿O también se puede reclamar la anulación de la cláusula de renuncia?

A continuación, abordamos estas cuestiones sobre la cláusula de renuncia y la posibilidad de que sea anulable en función de cómo fue su negociación e inclusión en el contrato hipotecario.

¿Qué es una cláusula de renuncia?

Como su propio nombre indica, una cláusula de renuncia es una estipulación contractual pactada entre las partes por la que una de ellas, en este caso el hipotecado, renuncia a emprender acciones legales sobre actuaciones pasadas.

Así, la cláusula de renuncia vinculada a una cláusula suelo abusiva tiene como fin limitar la capacidad de los consumidores de reclamar el dinero pagado de manera indebida por aplicación de la cláusula suelo mientras estuvo en vigor. Es decir, hasta que se produjo una novación del contrato para eliminar la cláusula suelo o modificarla para reducir el tipo de interés mínimo que se debe pagar.

El beneficio de la cláusula de renuncia de acciones legales para las entidades financieras es evidente: se ahorran tener que hacer frente a cuantiosas devoluciones y procesos judiciales. ¿Y para los hipotecados? Los consumidores evitan tener que emprender acciones legales que pueden llevar varios años y logran eliminar la cláusula suelo o minorarla con mayor rapidez. De ahí que muchos clientes de los bancos aceptaran la inclusión de una cláusula de renuncia en sus contratos.

Sin embargo, aunque una cláusula de renuncia no es abusiva per se, sí puede serlo por no haber proporcionado a los consumidores la información necesaria para que fuesen conscientes de las consecuencias de aceptar una cláusula de renuncia de acciones legales.

¿En qué casos puede ser abusiva una cláusula de renuncia de un contrato hipotecario?

Precisamente, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea especificó en 2020 los requisitos que deben cumplir este tipo de cláusulas para resultar acordes a derecho:

  • No pueden hacer referencia a controversias futuras entre las partes, sino solo a conflictos previos.
  • Han de negociarse de manera individualizada y deben ser aceptadas libremente por los consumidores.

Si no se produce una negociación individual, y en el caso de las cláusulas de renuncia lo que se dio fue un acuerdo en masa con miles de hipotecados, las cláusulas deben ser transparentes.

Basándose en esta jurisprudencia del TJUE, el Tribunal Supremo emitió una sentencia este año en la que procedió a validar la novación de una cláusula suelo, pero declaró nula una cláusula de renuncia a aprender acciones legales basándose en que no hubo transparencia en el proceso de negociación.

Así, según el Alto Tribunal la cláusula se incorporó al contrato hipotecario sin aportar toda la información que necesitaba el consumidor para comprender cuáles serían las consecuencias de renunciar a emprender acciones legales. ¿De qué información estamos hablando? Datos sobre cómo evolucionó el Euríbor durante el tiempo en que estuvo en vigor la cláusula suelo de cara a que pudiese comparar cuánto dinero había pagado de más por su hipoteca de tipo variable como consecuencia de dicha cláusula.

La cláusula de renuncia puede anularse judicialmente si no es transparente o no se negoció individualmente

¿Es posible reclamar judicialmente una cláusula de renuncia de acciones legales?

En la misma línea, recientemente un juzgado de Gijón declaró la nulidad de una cláusula de renuncia de acciones legales en la que la entidad financiera se comprometía a rebajar los intereses remuneratorios de la hipoteca, mientras que el consumidor renunciaba a presentar una denuncia para lograr la anulación de la cláusula y demandar el dinero que pagó de más por su aplicación.

Aún así, el cliente decidió acudir igualmente a la Justicia para lograr la nulidad de ambas cláusulas: la suelo y la de renuncia.

El juzgado de primera instancia de Gijón le ha dado la razón al estimar que no se le facilitó la información necesaria para entender las consecuencias de renunciar a emprender acciones legales. De tal manera que ha condenado al banco a:

  • Devolverle al cliente lo que pagó de más en concepto de intereses remuneratorios desde que firmó la hipoteca.
  • Pagarle al cliente, también, los intereses legales del dinero.
  • Abonar las costas del proceso judicial.

Por ende, para saber si una cláusula de renuncia es abusiva es imprescindible analizar si:

  • Se negoció de manera individual o si, en cambio, no hubo una negociación real, sino que la cláusula fue predispuesta.
  • El banco proporcionó toda la información relevante para entender a qué se renuncia cuando se acepta la incorporación de la cláusula al contrato.

¿Hasta cuándo se puede reclamar la nulidad de cláusulas de renuncia?

Al igual que sucede con respecto al resto de cláusulas abusivas presentes en contratos hipotecarios, se puede reclamar su anulación, aunque hayan pasado muchos años desde la firma del contrato puesto que las cláusulas siguen en vigor y produciendo efectos.

Sin ir más lejos, en el caso que venimos de desgranar, la cláusula de renuncia se introdujo en el 2014 y no ha sido hasta una década después que un tribunal de primera instancia ha analizado si es acorde a la legalidad.

Si a esta cuestión le sumamos el hecho de que son las entidades financieras las que asumen las costas del proceso en caso de que se valide la falta de negociación real y transparencia, podemos llegar a la conclusión de que merece la pena reclamar las cláusulas de renuncia de acciones legales abusivas para lograr su anulación y obtener lo abonado de más por culpa de otras cláusulas hipotecarias como la cláusula suelo.

    Sergio Ribas
    Sergio Ribas
    Estoy especializado en información económica y en productos financieros. En LexHoy me encargo de cubrir los cambios normativos y las novedades jurídicas que afectan al sector financiero y a los consumidores.

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